Cuando realizo proyectos de logotipos para mis clientes normalmente entrego de dos a tres propuestas, todas apegadas al brief, una siempre me gusta más, no siempre es la que el cliente elije, a veces cuando son muy alternativas les causa cierto temor y escogen lo más «clásico» tal es el caso de este logo que les comparto que se quedó en el boceto a lápiz, pero le vi tanto potencial que decidí terminarlo a pesar de que no fue aceptado. El resultado me gusto y lleno mis expectativas.